Llámame pequeña, tonta o creída.
Llámame ñoña, cursi y romántica pero no me niegues lo encantadora que es esa sonrisa de niño pequeño que pones cuando me miras.
Llámame caprichosa, egoísta por o celosa por querer que todos los días esa sonrisa sea solo gracias a mi.
Llámame cabezota o enfadica, o dime que tengo mucho carácter cuando te discuta cada palabra que digas, aunque en realidad te encante que sea así.
Llámame princesa, mi amor o mi vida, también enana, que sabes que me encanta. Llámame, llámame todo lo que quieras, pero sin LL.
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